La Caza

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  • Especies

La caza en principio, no dispone de un armamento diferenciado del utilizado para la guerra. En principio cualquiera de las armas arrojadizas y cortantes pueden ser usadas para la caza, siendo las de mayor uso lanzas y jabalinas, tanto usadas como arma arrojadiza como de ataque directo.

La caza se convierte en este periodo en una actividad secundaria pero complementaria de la economía del poblado. Gracias a ella se obtiene un recurso adicional del que se aprovechan la carne, las pieles o las cuernas.

En los poblados de la Sierra de Cantabria, durante la primera Edad del Hierro, las principales especies cazadas eran los Ungulados salvajes. Los restos más frecuentes corresponden a ciervos, aunque también se cazaban corzos y jabalíes y, en menor medida, conejos y liebres.
En el Alto de Castejón se ha recuperado la cuerna de un ciervo, trabajada para ser usada como herramienta para labores agrícolas.
También se practicaba la pesca y la recolección de productos vegetales.

La pesca y el marisqueo son prácticas habituales desde periodos más antiguos, y su relativa sencillez hizo que perduraran cuando la agricultura y la ganadería eran ya las principales actividades de subsistencia. En el Alto de Castejón se han recuperado varios ejemplares de conchas y moluscos (ostras y almejas de río), procedentes de los ríos cercanos.

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